Todo lo que estás viviendo te parece una locura y no creés nada de lo que te dicen. Te bajás del barco y continuas tu estadía de juego en juego. Pasas un día genial. Cuando llegás a tu casa, te ponés a pensar, te carcome la duda acerca de lo que sucedió en el barco. Fue todo tan real que que sentís que haber rechazado la propuesta es un error irreparable. Un día decidís volver al parque por tu cuenta y te subís al barco. Pero nada sucede. No hay nada raro, ni siquiera es tan fabuloso como lo recuerdas. Nunca podrás saber que hubiera pasado si acompañabas a aquel pirata.
