Ella te hace seña de que la sigas, y vos le hacés caso. No sabés a dónde se dirigen, pero tampoco preguntás. Cada vez más se ve menos, la oscuridad se apodera de todo. Lo único que divisás es la niña, por lo que intentás acercarte a ella lo más posible. De pronto se detiene, y se da vuelta. Acerca una mano a tu pecho lentamente, al costado izquierdo. Cuando llega a tocarte, sentís un dolor terrible en tu corazón, como si te estuvieran clavando una aguja, cada vez más profundo. Hasta que no sentís nada más. Comenzás a elevarte, como una pluma, cada vez más alto, hasta la nada.
Es inútil correr, si no sabés hacia donde ir. Te das vuelta para mirar qué es aquello que te está sujetando. Definitivamente una niña, demasiado pálida y con el cabello muy negro. De todos modos, le hablás para ver si te ayuda. Le contás sobre el campamento y que no encontrás a tus amigos.
Ella te hace seña de que la sigas, y vos le hacés caso. No sabés a dónde se dirigen, pero tampoco preguntás. Cada vez más se ve menos, la oscuridad se apodera de todo. Lo único que divisás es la niña, por lo que intentás acercarte a ella lo más posible. De pronto se detiene, y se da vuelta. Acerca una mano a tu pecho lentamente, al costado izquierdo. Cuando llega a tocarte, sentís un dolor terrible en tu corazón, como si te estuvieran clavando una aguja, cada vez más profundo. Hasta que no sentís nada más. Comenzás a elevarte, como una pluma, cada vez más alto, hasta la nada.
Ella te hace seña de que la sigas, y vos le hacés caso. No sabés a dónde se dirigen, pero tampoco preguntás. Cada vez más se ve menos, la oscuridad se apodera de todo. Lo único que divisás es la niña, por lo que intentás acercarte a ella lo más posible. De pronto se detiene, y se da vuelta. Acerca una mano a tu pecho lentamente, al costado izquierdo. Cuando llega a tocarte, sentís un dolor terrible en tu corazón, como si te estuvieran clavando una aguja, cada vez más profundo. Hasta que no sentís nada más. Comenzás a elevarte, como una pluma, cada vez más alto, hasta la nada.
