En ese momento no te importa nada más que ganar así que aceleras el ritmo y miras hacia adelante. Gracias al pequeño percance que sufrió tu amigo lográs ser el primero en no ser descubierto y eso te llena de orgullo. Te sentís un campeón y no podés ocultarlo. Por suerte Pancho se reincorpora rápido de su caída y continúa buscando a los demás chicos. El juego sigue en pie hasta que tu abuela los llama a tomar una rica chocolatada. La tarde se pasa rapidísimo y este fin de semana es uno de los mejores de tu vida. Sin lugar a dudas tus amigos son lo más importante para vos.
