No podés aceptar cumplir una misión que no sabés bien en qué consiste. Tenés miedo de que sea imposible de llevarla a cabo y por eso decidís que es mejor negarte. La gallina-pez espada te mira asombrada pero te dice que cada uno toma sus propias decisiones en la vida y que vivir o no vivir una aventura está en nuestras manos. En todo momento decidimos qué queremos y qué no queremos para nosotros. De un momento a otro estás de nuevo en el árbol. Todo pareció un sueño, pero la lección de aquella pequeña criatura queda por siempre garbada en tu memoria.