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Ni bien suena el timbre de salida lo encarás y le aclarás la situación. Siempre fuiste una chica de ir al frente y no te gusta nada que él piense que vos sos una mala persona, sobre todo porque el asiento jamás fue ocupado por nadie y quedaste como una mentirosa. Apenas lo tenés frente a vos le decís que todo fue una confusión y que lo hiciste porque te pusiste nerviosa. Él te dice que no pasa nada, pero que la única forma de que te disculpe es que aceptes sentarte con él al día siguiente. Vos te reís y le decís que sí. Durante el resto del día no podés parar de pensar en él y decidís llevarle al otro día algún regalito en forma de agradecimiento. ¿Qué le regalás?