El solo hecho de aceptar la salida con un chico te parece algo osado, pero que de pronto él te enfrente y te diga algo así hace que se te corte la respiración y quedes muda. No podés creer que esto te esté pasando a vos. Luego de unos segundos sin poder decir nada por fin reaccionás. Le decís que todo esto es nuevo para vos, que nunca viviste una situación así y que tendrías que pensar en todo esto. Por suerte el chico es divino y te entiende. Te dice que te va a dar el tiempo que sea necesario porque desde el primer momento que te vió supo que ustedes dos estaban destinados a estar juntos. Vos por dentro sentís miles de cosas. Cuando volvés a tu casa pensás en todo lo que te pasó y lo único que haces es sonreír.