Finalmente decidís no hacer nada, ya la ayudaste bastante. Pero Lucía sigue sin divertirse y tus amigos también se están aburriendo. Sabes que podrías haber hecho algo para salvar la fiesta pero te quedas sentado viendo como los invitados se retiran y Lucía continua triste. Al otro día tus amigos te reprochan el haberlos invitado a una fiesta tan aburrida y siempre te vas a quedar con la duda de que hubiese pasado si lo intentabas.