Decidís aceptar la propuesta de jugar a las escondidas, el parque de Lucía parece un muy buen lugar para hacerlo y no soportas un rato más sol@ y aburrid@. Todo venía bien hasta que de repente, mientras vas corriendo a esconderte un chico te lleva por delante y el perfume vuela por el aire. Todos se quedan mirando el embace de vidrio estallar en pedazos en medio del parque y esperan una buena explicación.
