Ya no hay dudas, quien maneja no es tu mamá. Hay un olor nauseabundo que invade el auto antes de poder reaccionar, la criatura se da vuelta y te observa con unos aterradores ojos rojos. De su boca salen cientos de gusanos y vos estas paralizado del miedo. De repente el auto deja de funcionar y “esa cosa” enfrente tuyo comienza a acercarse. Vos quedás paralizado y justo cuando sentís que ya no puede acrcarse más, susurra en tu oído que necesita tu ayuda para volver a su planeta. Vos seguís inmóvil. ¿Qué hacés?

