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Sin pensarlo ni un segundo sabés que la propuesta no puede ser llevada a cabo por vos. Sos muy apegado y querés quedarte con tu familia. De pronto, aquello que parecía angelical se vuelve monstruoso nuevamente. Intentás bajarte del auto pero no podés, las puertas están selladas. La criatura enloquece y no sabés cómo salir de allí. Te toma del cuello hasta ahogarte. Caés rendido. Cuando despertás, estás en el auto con tu mamá, yendo al parque de diversiones.