El hombre tiene mucha fuerza y no podés hacer que te suelte. Gritás en vano. En un momento se detiene. Te das cuenta que están en la parte trasera del rancho. Hay barro por todos lados, está todo muy sucio y hay jaulas con carpinchos adentro. Le preguntás al hombre qué quiere, por qué te hace esto. No responde, sólo se ríe. Abre una de las jaulas que está vacía, te hace entrar a la fuerza y cierra con un candado. Se aleja cada vez más hasta que termina por perderse en el medio de los yuyos. Cae la noche, quedás en medio de la oscuridad y nadie aparece. Tenés hambre y frío, no hay ninguna luz. Hasta que te das cuenta de que un grupo de personas se acercan. No lográs ver bien, suponés que son los hombres. Hasta que distinguís las caras. Son tus padres, muy enojados. Te liberan, y les contás lo que pasó. No saben si creerte o no. Lo que sí es seguro, es que las vacaciones terminaron y vos estarás castigado por todo un mes.
