Y si, lo mejor es siempre estar en alturas. Desde ahí ves todo, incluso a Pancho. Por suerte sos rápido así que te subís sin mucha dificultad. El árbol es gigante pero vos no tenés miedo y seguís trepando. Parece un árbol interminable pero querés llegar a la punta. No entendés muy bien por qué pero la cima no llega nunca. De repente ves que el árbol empieza moverse, pero no es el viento…es como si tuviera vida propia, como si las ramas te estuviesen atrapando para no soltarte. Ahora sí empezás a temblar un poco. ¿Qué te pasa?

