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Sin darte tiempo a que puedas hacer algo, la mano te toma de la ropa y te empuja hacia dentro del espejo. Está todo borroso, el humo violeta sigue rondando. No sabés donde estás. Caminás sin rumbo, hasta lograr alejarte del humo. Mirás a tu alrededor, estás en un lugar muy raro, como en otro mundo. El paisaje es gris, desolado. A lo lejos ves un castillo. No te queda otra opción que dirigirte hacia allí en busca de ayuda. Caminás y caminás, el camino es larguísimo. Escuchás unos pasos atrás tuyo. Antes de que puedas darte vuelta, te choca una persona y caen los dos al piso. Es un hombre muy chiquito, como si fuera un duende. Muy agitado te dice “salvate, corré. El ejército Athkan nos ataca. Hay que salvar la tierra de Kume”. Luego se levanta y sigue corriendo. Mirás hacia atrás, un ejército marcha hacia donde estás vos. ¿Qué hacés?