No le crees una palabra de lo que dice, y le decís que se vaya. Pero un remolino de humo y viento recorre tu pieza. Cuando para, lo que antes era una princesa, ahora vez que es una bruja. Vieja, de piel gris, llena de verrugas y vestida de negro. Se ríe y te dice que “aquella persona que se le niega a una bruja, está condenado a vivir en la oscuridad por siempre”. Toma su escoba y trata de arrastrarte hacia al espejo. Quiere llevarte del otro lado. Luchás con todas tus fuerzas y te agarrás de las patas de la cama para que no pueda arrastrarte. La bruja comienza a decir unas palabras raras. De pronto, tu cuerpo se paraliza, no podés moverte. ¿Qué pasa?

