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Aunque te cuesta bastante enfrentar la situación, sobre todo porque el chico te interesa, hacés un esfuerzo y lo saludas. Él te responde con cofianza y por suerte tus nervios pasan rápido. A tu alrededor todos observan curiosos, pero a vos no te importa demasiado. Lamentablemente el recreo es muy corto así que sólo haces tiempo de contarle que sos nueva en el barrio y la ciudad, que venís de lejos y que te encantaría hacer nuevos amigos. Él te dice que le gustaría mucho conocerte más y que le caíste muy simpática. A la salida del colegio se vuelven a encontrar y emprenden juntos el camino de vuelta. Él te invita a tomar un helado, vos aceptás y la tarde te parece un sueño. Cuando volvés a tu casa te sentís en las nubes. Ese chico te interesa demasiado, quisieras ser su novia, pero… ¿Te animás a decírselo?