No atinás a decir nada y la situación te parece sumamente extraña. El pobre chico siente que hizo el peor ridículo de su vida. Vos por suerte captas eso y finalmente le decís que esta todo bien. De un momento a otro ambos comienzan a reírse y toda la tensión se esfuma. Juntos emprenden el camino de regreso a casa y comienzan a conocerse. Poco a poco vos y él entablan una amistad única, pero sólo eso. Tu corazón sigue perteneciendo a tu verdadero amor. Pero no sos correspondida. Esto te produce un dolor enorme pero sabes que es parte de vivir la vida.