Durante toda la noche planeas cómo vas a conquistarlo, aunque estás segura de que eso ya lo hiciste en parte. El chico te gusta demasiado, pero incluso tus sentimientos son aún más fuertes que eso. Te sentís enamorada, como volando. Siempre fuiste una chica que va al frente y no tenés miedo al fracaso. Durante toda la semana tratas de encontrar el momento justo para contarle lo que sentís, pero por suerte no hace falta que vos seas la que dé el primer paso. En pocos días es él quien se anima a decírtelo. Juntos comienzan una historia de amor de cuentos de hadas que jamás terminará.