Ya es la hora de entrar al salón y te sentís como si estuvieses a punto de tirarte de un décimo piso. No sabés que hacer y los nervios te carcomen por dentro. Pero no hay nada que puedas hacer. El timbre ya sonó y tenés que entrar al aula. Con la adrenalina a flor de pie emprendés tu camino hacia el salón. Apenas entras sentís al mirada de todos sobre vos y eso no te ayuda demasiado. Ni bien das un par de pasos sucede lo peor: Te tropezás en el medio de la clase! Te sentís una torpe y no sabés qué hacer, pero justo en ese momento lo inesperado pasa: una se extiende ante vos para ayudarte. ¿Quién es ese chico?
