-->
Quieren saber qué significan esos signos. Lo siguen por un pasillo y entran a un cuarto muy viejo, lleno de libros empolvados. Es como si nunca nadie entrara allí. Les alcanza tres diccionarios gigantes, para decodificar los signos. Te pregunta cómo eran los que viste y a pesar de que no los anotaste, te acordás perfectamente cómo eran. Comenzás a ojear y a señalar los signos que tenía impresos en la palma. Les lleva mucho tiempo esta tarea. Una vez que terminan, lo decodifican con el diccionario y leen “Venganza de Torrio”. El hombre se ríe, saca otro libro, y advierte que si quieren leer sobre Torrio, busque allí. Él les dice que debe preparar la comida, antes de que llegue su familia, pero que pueden quedarse a leer. Lo hacen.
Buscan página por página, hasta que encuentran el nombre. “Juan Francisco Torrio, asesino a suedo”. Son nueve páginas que cuentan la vida de este hombre, sus crímenes, sus entradas y salidas de la carcel. Leen interesados cada detalle. Cuando llegan a la última página hay una foto de Torrio. Quedan helados cuando se dan cuenta de que es el mismo hombre que está en la cocina preparando la comida.