-->
Partís rumbo a tu casa con los cachorros y sus padres. Al llegar, tu mamá te mira sorprendida. No entiende que hacés con dos perros. Abrís la mochila y le mostrás los cachorros. Le pedís por favor si se pueden quedar, le explicás que afuera hace mucho frío y que se pueden morir. Tu mamá no te dice nada, se va para el cuarto de planchado. Al ratito vuelve con unas frazadas y las acomoda en el piso. “Ponelos acá” – te dice. Estás feliz, sabés que hasta que puedan conseguir un hogar esos perritos estarán bien.