No podés creer lo que estás viendo: hay un duende que parece ser amigable. Te mira con ternura y sonríe. Vos también le sonreís. Por unos instantes te invade una sensación de alegría, pero de repente...
La pequeña criatura se entristece y comienza a desfigurarse. Con ojos llenos de angustia te dice: "Somos criaturas del bosque. Ustedes invadieron nuestra tierra. No lo permitiremos".
Se te va acercando despacio, te agarra la pierna, sentís un dolor terrible que te hace desmayar.
Despertás solo frente a tu carpa. Tus amigos se fueron y tenés la certeza de que ya nada será igual.
