Agarrás una botella de gaseosa que tenés a mano y se la tirás con toda tu fuerza a aquello que te está acechando. Lográs que se aleje un poco por el golpe. Salís corriendo sin saber hacia donde dirigirte. Mirás hacia atrás y ves una sombra que te está siguiendo, cada vez más cerca. No parás de correr. Te alcanza, sentís un escalofrío en todo el cuerpo. Quedás inmóvil, se te nubla la vista hasta que no ves nada más. Estás despierto pero sin poder ver. Una brisa helada te recorre de los pies a la cabeza. Sentís un ardor interno, como si se te molieran los huesos. Querés gritar, llorar y no podés. El dolor es terrible, cada vez te es más difícil respirar. Cuando lográs abrir los ojos, ves que está amaneciendo. Mirás a tu alrededor y no ves nada, estás tirado en el medio del camping. Te volvés a la carpa y ves a tus amigos tan desorientados como vos. Te cuentan que a todos les ocurrió lo mismo, un frío los atravezó. Nunca podrán entender qué ocurrió esa noche de campamento.
