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No te importa pasar vergüenza porque sabés que algo había en ese galpón y todos corren peligro. Comenzás a llamar a tus amigos uno por uno. Ninguno responde. No podés creerlo, están como desmayados. Te quedás en un rincón de la carpa, temblando desconcertado. No entendés qué ocurre. La tormenta sacude las lonas de la carpa con una fuerza terrible. Seguís inmóvil, sin saber que hacer. En un instante, mirás el cierre de la puerta de la carpa. Comienza a abrirse lentamente. Tu corazón late tan fuerte, que sentís un dolor terrible en el pecho. ¿Qué hacés?