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Pese a no tener la energía suficiente para soltarte, intentás escaparte de todos modos. Comenzás a luchar con el monstruo, hasta que de repente, de tu interior comienza a surgir una fuerza descomunal que no conocías. Poco a poco vas liberándote y al fin se encuentran cara a cara. Es Frankestein, el hombre disfrazado que te invitó a subir al tren. Te das cuenta que sus intenciones no son buenas. Te abalanzas sobre él y comenzás a golpearlo a más no poder. Lográs derrotarlo, lo empujás del carrito y cae a un costado justo antes de que termine el recorrido del juego. Cuando el tren se detiene, mirás atrás, no ves nada. Salís corriendo hacia donde es´tá tu mamá y le pedís de volver a casa urgente.
Saliste ileso, pero tu visita al parque del terror es algo que recordarás por el resto de tu vida.