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Pese a las circunstancias, tenés terror de nadar hacia la parte honda. Corrés hacia donde está el guardavidas. Él se tira para rescatarlo pero la rejilla los succiona demasiado fuerte y ninguno puede salir. Se están ahogando y sabés que si te tirás vos, te va a pasar lo mismo. Se te ocurre que alguien debe haber activado la rejilla por error y tenés que encontrar al encargado del club. Lo ves a lo lejos y corrés con toda tu enegía para avisarle. Cuando llegás, desesperado le contás la situación y él rapidísimo va a desconectar la rejilla. Volvés a la pileta, con temor a que tu amigo no se encuentre bien. Cuando llegás lo ves asustadísimo, pero sin un rasguño. Están todos bien, fue sólo un susto. Aprendieron la lección, en adelante sólo se quedarán en la parte playa de la pile.