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La víbora ahora está enfurecida, pero lograste llamar la atención de los chicos. Vienen corriendo hacia ti y te ven en esa situación desesperante. Toman ramas del piso y comienzan a pegarle al ofidio. Esta se enfurece, pero te suelta. Lográs pararte, pero la víbora a toda velocidad, se enrosca en la pierna de uno de los chicos. Siguen pegándole pero no hay caso. Le pega una mordedura al niño y este se desmaya. Lo libera y se queda a su lado, esperando el próximo ataque. Sabés que el herido necesita ayuda urgente pero todos corren el riesgo de que les pase lo mismo que a él. La víbora está entre ustedes y el niño.