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Ves a la víbora enfurecida a tu lado, lista para atacar. Comenzás a correr y a gritar. Alcanzás al grupo de chicos pero como te ven alterado y gritando piensan que los querés atacar. Comienzan a correr, escaparse de vos. Sabés que la víbora puede estar cerca y no te guiás para volver con tu familia. Realmente necesitás compañía. Agarrás a uno por la remera y lo hacés cae. El niño está atemorizado, piensa que querés hacerle daño. Intentás explicarle pero no te escucha. Por tanto griterío tu familia escucha el bullicio, se alarma y se acerca al lugar donde te encuentras. Los demás chicos trajeron a sus padres. Todos te miran y acusan de haberlos atacados. Querés explicar pero se ponen todos en contra tuyo. Tus padres estás muy enojados, al igual que los padres de los chicos. Ahora no tendrás amigos nuevos y tus padres seguirán enojados durante toda la semana.