Pensás que seguramente es otra familia disfrutando de sus vacaciones. Vas a buscarlos para ver si hay alguien de tu edad con quien jugar. Llegás a verles las cabezas en medio de los yuyos altos. Cuando llegás al lugar los saludas. Son todos hombres. Cuando te ven comienzan a gritar, salen corriendo, no entendés que pasa. Te dejaron solo. A lo lejos ves un ranchito donde seguro se están hospedando. Llegás a la puerta, golpeás y nadie responde. Te asomás a la ventana y ves que no hay nadie. Adentro está todo oscuro. Sentís una gran curiosidad por ver qué hay allí. La ventana no tiene traba.

