Es una princesa en medio de la neblina violeta. Te mira y sonríe. Se va acercando cada vez más. Hasta que le extendés la mano y ella te agarra. Comienza a tironearte para dentro del espejo, pero a vos te da miedo, y la tirás a ella para tu lado. Sale despedida del espejo con una fuerza extraordinaria y cae encima tuyo. La mirás, comienza a desesperarse, se para y te dice “¡qué hiciste! Me sacaste del mundo encantado, si paso más de veinticuatro horas fuera de él, me voy a desintegrar”. Vos no entendés nada, y le preguntás qué es eso del mundo encantado. Te dice que “es un lugar que sólo en cuentos habrás escuchado, el lugar perfecto. Ahora si no vuelvo antes de que pase un día, será el fin. Necesito encontrar un espejo de agua caída del cielo. Esa es mi puerta al otro mundo. Necesito tu ayuda”.

