Es una princesa, no puede ser algo malo. Encima de todo, es tu culpa que ella haya pasado a este mundo y corra peligro. Le decís que la va a ayudar a busca un espejo de agua de lluvia. Pero con su vestido imponente no puede salir a la calle sin llamar la atención. Le prestás ropa vieja de tu mamá y salen en busca del espejo de agua. Tiene que ser agua de lluvia, y hace por le menos dos semanas que no cae una gota. Te acordás que tu tío cuando llueve junta el agua para regar las plantas. Se van juntos a la casa de tu tío. Cuando llegan pensás en contarle a él lo que está pasando, pero dudás que pueda llegar a creerte.

