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No sabés muy bien qué es lo que estás defendiendo, pero no podés quedar en el medio. Tenés que elegir un bando, para no estar solo. Todos se ponen detrás de la puerta, listos para el contraataque. Vos te acercás y le preguntás a un hombre qué es lo que está pasando. El contesta “estás en el reino Kume, la tierra sagrada. Los Athkan quieren robarnos a nuestro rey, el dios del oro”. Señalando la cúpula del castillo continúa diciendo “si llegan allí y toman al rey, estamos condenados a vivir como esclavos de ellos por la eternidad”. Escuchás un cañonazo. Los Athkan están intentando derribar la puerta. Todos en sus posiciones, esperando lo peor. Logran tirala abajo y comienza una batalla campal.
Los Athkan son unos seres muy extraños, de piel verdosa y escamada. Luchás contra ellos a más no poder. No tenés idea de cómo manejar la espada pero hacés lo posible por vencerlos. Alguien te agarra desde atrás, y te tira al piso. Estás rodeado de Athkans que comienzan a golpearte. De pronto, no ves nada más.
Cuando te despertás, están todos los del pueblo festejando. Vencieron a los Athkans, ahora siguen siendo libres. La gente de allí se presenta, te miran asombrados y te agradece por tu ayuda. Sin embargo, ninguno sabe cómo podrás volver a tu casa.