Te da lástima, pero estás llegando tarde y tus amigos te esperan así que seguís. Cuando te das cuenta el perro te está siguiendo nuevamente. Lo dejás, total seguro en algún momento se va a cansar. Pero no es así, llegás al club y él sigue firme al lado tuyo. Lo retás para que se quede afuera pero no te hace caso. Entra con vos. ¿Qué hacés?